TESTIMONIOS DE FE

“Su silencioso llamado me hace andar”

Par Henrique Da Silva

TESTIMONIOS DE FE

30 julio 2025

Mi nombre es Gleisom Henrique da Silva, tengo 30 años y fui ordenado sacerdote el 12 de diciembre de 2024. En estas líneas, deseo compartir mi testimonio vocacional y mi historia familiar, marcada por grandes desafíos y una herencia rica en tradición y fe.

Mi familia tiene orígenes alemanes. Mis abuelos paternos nacieron en Berlín, en la primera mitad del siglo XX. Durante los oscuros tiempos de la Segunda Guerra Mundial, mi abuelo, el Sr. Joseph, fue enviado a un campo de concentración. La guerra trajo sufrimientos y pérdidas inimaginables. Con el fin del conflicto, aquellos que sobrevivieron buscaron un nuevo comienzo. Mis abuelos emigraron al territorio que, años después, se convertiría en el Estado de Israel, en busca de un nuevo comienzo y de un lugar donde pudieran vivir con seguridad y dignidad.

Mi padre, Bruno, nació en Israel. Su infancia estuvo marcada por un ambiente de reconstrucción y esperanza, pero también por los desafíos inherentes a un país que se consolidaba en medio de tensiones y conflictos. Desde joven, aprendió a valorar la educación, el trabajo y la fe, valores que le transmitieron mis abuelos.

Al llegar a la edad adulta mi padre decidió expandir sus horizontes y viajó a Brasil. Fue en este país, con una cultura y un calor humano tan distintos a su tierra natal, donde conoció a mi madre. El encuentro entre dos mundos tan diferentes resultó en la construcción de una familia donde la diversidad de culturas, idiomas y experiencias se convirtió en uno de los pilares fundamentales.

 

Judaismo y cristianismo

 

Soy el hijo menor de cuatro hermanos. Aunque mi familia optó por el judaísmo, yo, que siempre estudié en un colegio jesuita católico, elegí el cristianismo, encantado por la historia, las obras y las acciones de Jesús. A los 15 años, fui bautizado, recibí la primera comunión y el sacramento de la confirmación. Comencé a involucrarme en las pastorales y, poco a poco, sentí que Dios me llamaba a algo más, escuchando en mi corazón ese suave y acogedor llamado: «Ven y sígueme». En este tiempo, el llamado de Dios me inspiró a componer el siguiente poema:

 

En el silencio del corazón,
Resuena un llamado suave,
Como la brisa que toca el alma,
Invitando a un nuevo camino,
Donde la fe se convierte en vida y luz.

 

Pasos inciertos, pero firmes,
La voz de Dios susurra,
«Ven y sígueme, hijo mío,
Yo soy el camino, la verdad, la luz».

 

En los brazos de la Iglesia, encuentro refugio,
Donde el amor se convierte en misión,
Con cada gesto, con cada paso,
La entrega se convierte en oración.

 

El mundo llama a la jornada,
Pero el corazón responde con paz,
Porque sé que en este camino,
Encuentro la vida que nunca se desvanece.

 

Y sigo, sin saber dónde llegará,
Pero con la certeza de que Él estará,
Guiándome con su mano suave,
En el llamado silencioso que me hace caminar.

 

Mi fornación espiritual

 

Tuve muchas dudas y, antes de ingresar al seminario, fui a la Universidad donde estudié Licenciatura en Historia. Terminé la carrera y comencé a dar clases en el mismo colegio donde había estudiado toda mi vida. Fue allí donde el padre Israel Martinez Sossa, miembrro de la Sociedad de los Misioneros de los Santos Apóstoles, vino a hablarnos sobre la Doctrina Social de la Iglesia. Él me entregó el libro “La Revolución del Amor”, escrito por el padre Eusebio-Enrique Menard en 1989. Esa misma noche, leí el libro y me sentí profundamente conmovido, con un gran deseo de conocer más sobre el padre Menard. Me puse en contacto con los Misioneros de los Santos Apóstoles en Brasil y decidí seguir el camino del seminario.

Mi camino vocacional ha sido una verdadera gracia divina. Tuve la suerte de estudiar teología en el Seminario de los Santos Apóstoles en Colombia de 2022 a 2024, y de realizar una estancia formativa en Perú antes de regresar a Brasil. Hoy me siento realizado, pleno y feliz en mi ministerio. Trabajo en la parroquia de São Jorge, en Ponta Grossa, en el estado de Paraná, Brasil. Soy vicario parroquial y responsable de la promoción de las vocaciones. Actualmente, acompaño a nueve jóvenes que desean vivir una experiencia de vida religiosa. Desde el año pasado, también soy responsable de una escuela de teología para laicos.

Ser sacerdote exige muchas responsabilidades y compromisos, sobre todo en lo que se refiere a las predicaciones y homilías. El pueblo de Dios se merece lo mejor de nosotros, sacerdotes bien formados. Quiero continuar mis estudios para mejorar, con el fin de dar siempre lo mejor de mí mismo en la construcción del Reino de Dios y de una sociedad más justa y fraterna.

 

ACERCA DE HENRIQUE DA SILVA

Henrique est vicario en la parroquia de São Jorge, diócesis de Ponta Grossa, Brasil.

 

Las opiniones expresadas en los textos son de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de la Fundación Padre-Menard. Todos los textos publicados están protegidos por derechos de autor.

 

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