Foto por: Emissive / Excurio
La exposición «Horizonte de Keops» nos transporta 4,500 años atrás para descubrir la tumba ancestral del faraón Keops, la Gran Pirámide de Guiza. Gracias a una experiencia de realidad virtual que nos propulsa al corazón de la espiritualidad del antiguo Egipto, se nos invita a descubrir los misterios que rodean a esta joya de la Historia.
Una vez puesto el casco de realidad virtual, somos recibidos en Egipto por Mona, nuestra entrañable y erudita guía turística, quien nos hace un gran favor desde el primer momento: llevarnos de visita nocturna a la Gran Pirámide de Guiza. Una vez dentro de la pirámide, nos dirigimos a la tumba del famoso faraón Keops, donde las deidades egipcias dan un vuelco a nuestro recorrido. Bastet[1], la diosa-gata, se nos aparece de repente y nos propone vivir el antiguo Egipto de una forma única, libre de ataduras humanas. A partir de ese momento, Bastet nos eleva por encima de El Cairo, ¡a 146 metros de altura! Bastet deconstruye la pirámide para explicarnos sus componentes, nos da las proporciones divinas para sobrevolar el complejo funerario del faraón y nos lleva de viaje en el tiempo en una barca propulsada por energía solar para descubrir las prácticas culturales de los antiguos egipcios.
Esta expedición desafía las leyes del espacio y del tiempo. Fue “desarrollada en colaboración con científicos e historiadores, y ofrece una nueva forma de explorar el patrimonio cultural, combinando la pedagogía, la diversión y exploración sensorial en un formato original a medio camino entre la cultura y el turismo.” [2] Esta experiencia inmersiva, de indudable rigor, no sólo nos permite profundizar en la espiritualidad, las creencias y las costumbres de los egipcios, sino que también nos pone cara a cara con el genio de un pueblo cuya cultura y arquitectura eran tan ricas como complejas.
La vida después de la muerte para los egipcios
Las pirámides son verdaderos monumentos arquitectónicos. Mientras recorremos la Gran Pirámide de Guiza, con sus 2,5 millones de metros cúbicos de bloques de piedra, descubrimos no sólo las proezas que supuso su construcción, sino también que, para el pueblo del antiguo Egipto, era ante todo una tumba en honor del faraón y de sus seres queridos. Mona y Bastet, nuestras guías, nos explican que los egipcios creían en la vida después de la muerte, la cual no era más que un pasaje en el hilo de su existencia. Por eso la pirámide, pero más ampliamente toda la necrópolis de Keops -que incluye un templo funerario, tres pirámides de reinas, una pirámide satélite y barcas solares- sirve para facilitar el ascenso del alma del faraón al cielo, donde se une al dios Ra[3] para volverse inmortal.
La barca solar adquirió un significado especial en este proceso de transición al más allá para el faraón. Cuando subimos nosotros mismos a la barca y navegamos por el Nilo, supimos que simbolizaba el ciclo diario del sol y del dios Ra, que recorría el cielo durante el día y el reino de los muertos por la noche. En palabras del profesor de egiptología Erik Hornung, esto representa “la posibilidad de la regeneración de la luz en la oscuridad y, al mismo tiempo, la regeneración de la vida a través de la muerte” [4]. Así pues, la inmortalidad del faraón se explica en parte por la presencia de estas barcas en su complejo funerario, las cuales le permiten transformarse al atravesar las tinieblas, para luego acceder a la vida eterna.
Al viajar en este barco, los visitantes inician también un proceso de regeneración: el del tiempo. Al navegar por el Nilo, retrocedemos en el tiempo y nos convertimos en contemporáneos del pueblo del antiguo Egipto mientras observamos los ritos funerarios del faraón Keops. La momificación, una práctica bastante conocida hoy en día, se nos revela en todos sus matices y sutilezas. Mona y Bastet nos enseñan que este proceso sirve ante todo para preservar el cuerpo de su descomposición, de modo que siga siendo funcional en la otra vida del faraón. La conservación del cuerpo implica una serie de rituales. Entre otras cosas, las vísceras y el cerebro se extraen del cuerpo con instrumentos de embalsamamiento para eliminar toda la humedad, ya que los egipcios comprendieron que cuanto más seco está el cuerpo, mejor se conserva. La momificación también favorece la transformación del cuerpo de su estado mortal al estado divino y eterno en que se convierte. Por ello, uno de los rituales funerarios más importantes es el del «soplo de vida». Como el faraón necesita sus sentidos en su próxima existencia, el sacerdote le devuelve su aliento vital, que le permite recuperar sus funciones orales, es decir, comer, respirar, hablar…
Mientras absorbe la información proporcionada por Bastet y Mona, el visitante puede deambular a su antojo por estas diferentes escenas del antiguo Egipto, como si realmente estuviera participando en esos momentos de la vida. Esta exposición es una magnífica oportunidad para sumergirse en la cultura y la espiritualidad del pueblo egipcio. Cuando nos quitamos los cascos de realidad virtual al final de nuestro viaje nos damos cuenta de que podemos conocer mejor esta civilización que nos precedió, enriqueciendo así nuestro propio camino espiritual.
Referencias:
[1] En el panteón egipcio, Bastet es una diosa benévola, salvaje y protectora de la humanidad. Simboliza la alegría del hogar, el calor del sol y la maternidad. También es la diosa protectora de las mujeres embarazadas y los niños.
[2] Excurio, El Horizonte de Keops. Un viaje al antiguo Egipto, 10 de enero 2024, [Comunicado de prensa en francés], https://eclipso-entertainment.com/wp-content/uploads/2024/03/cp-lancement-lhorizon-de-kheops_bordeaux-version-finale.pdf
[3] Ra es un dios con cabeza de halcón y una de las principales deidades de la mitología egipcia. Considerado el primer faraón, es también un dios solar y creador que simboliza el nacimiento y el renacimiento.
[4] Erik Hornung, L’esprit du temps des pharaons, Paris, Hachette, 1996, p. 108.
ACERCA DE SOPHIE ARCHAMBAULT
Candidata al doctorado en estudios literarios por l’UQAM, Sophie lee y escribe para entender mejor al ser humano, la sociedad, pero sobre todo al mundo en el que vive. Noctámbula, sus lecturas nocturnas sobre la espiritualidad y los fenómenos religiosos han acrecentado su interés por el concepto de lo sagrado. Amante de la naturaleza y sus peligrosas bellezas, la mitología, la historia del arte y todo lo que requiere creatividad, Sophie gusta de encontrarse a sí misma a través de estas pasiones para luego abrirse al mundo que la rodea.
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