LIBROS RECOMENDADOS

El Alquimista

Par Sophie Archambault

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20 agosto 2025

Foto de Sophie Archambault

Publicado en 1988, este pequeño cuento filosófico de Paulo Coelho tuvo un éxito mundial durante los años posteriores a su publicación. Escrito en un lenguaje sencillo, pero muy evocador, esta novela acaba diciendo mucho más de lo que sugiere en una primera lectura.

Santiago, un pastor de Andalucía, se embarca en una búsqueda de varios años tras tener un sueño que le revela la presencia de un tesoro al pie de las pirámides de Egipto. Tras una conversación (¿quizás imaginaria?) con un rey cuya sabiduría es innegable, esta búsqueda se revela como un medio para cumplir su Leyenda Personal, es decir, el proyecto particular que impulsa a cada ser humano. El pastor comprende que cumplirla “es la única obligación de los hombres. […] Y cuando [uno] quiere algo, todo el universo conspira para [que] pueda alcanzar [su] deseo”. (p. 36) Abrazando esta concepción de la vida, Santiago parte rumbo a África, donde se deja llevar por los acontecimientos. Será sucesivamente comerciante de cristales, habitante de un oasis y discípulo de un poderoso alquimista antes de encontrar su tesoro.

 

La metáfora alquímica

 

Todo el recorrido de Santiago para alcanzar su Leyenda Personal está plagado de alusiones a la ciencia alquímica. Según los alquimistas, al principio del cosmos, todo era una sola entidad equilibrada y armoniosa. Todo era oro. Sin embargo, el tiempo degradó las cosas y la materia se dividió, creando metales impuros como el cobre y el hierro. La alquimia se propone como misión volver a ese estado inicial del mundo transmutando las materias para alcanzar de nuevo el oro. Sin embargo, el objetivo de los alquimistas no debe ser su única motivación. Deben aceptar cada etapa de la transmutación, al igual que Santiago debe vivir plenamente cada etapa de su Leyenda Personal antes de alcanzar su tesoro. La novela pone de relieve que la ciencia alquímica es, ante todo, una ciencia de la vida.

 

– ¿Y qué les pasaba a los otros alquimistas que buscaban el oro y fracasaron?

– Se contentaban con buscar el oro. Buscaban el tesoro de su Leyenda Personal, sin desear vivir la Leyenda misma.

p. 170

 

Santiago acepta entonces mirar el mundo a través de unas gafas relativistas, acogiendo cada prueba que se le presenta en lugar de rechazarla en nombre de su Leyenda Personal. Así, ya sea cuando la guerra en el desierto lo mantiene prisionero en el Oasis o cuando un bandido abusa de su confianza y su ingenuidad, el pastor, sin juzgar los acontecimientos, aprende a aceptarlos como pasos necesarios en su búsqueda. Ahora tiene la sensación de que puede “ver el mundo como la desafortunada víctima de un ladrón o como un aventurero en busca de un tesoro” (p. 61).

A partir de ese momento, solo existe el momento presente. Atravesando un desierto africano sin fin, donde el peligro acecha en cada grano de arena, Santiago extrae de esa inmensidad una lección esencial: vivir en el aquí y ahora es lo que le permite cultivar su sueño de encontrar su tesoro sin que su deseo acabe por atrofiarse. Aunque parece sencillo sobre el papel, este postulado tardará largas semanas en ser comprendido por el joven, lo que da testimonio de la complejidad de las pequeñas cosas de la vida.

 

Si puedes permanecer siempre en el presente, entonces serás un hombre feliz. Comprenderás que en el desierto hay vida, que el cielo tiene estrellas […]. La vida será entonces una fiesta, un gran festival, porque ese es el momento que estamos viviendo, y solo eso.

p. 118

 

Leer el mundo

 

Santiago se presenta ante el lector como un ser especial debido a su alfabetización, algo poco común entre los andaluces de la historia. Es precisamente la lectura lo que le hace desear “ser un aventurero como los personajes de los libros que solía leer”. (p. 62) Trasladando la ficción a la realidad, la narración nos presenta el desplazamiento del acto de lectura que realiza el pastor. Del mismo modo que descifra los libros, acaba descifrando el mundo.

Constantemente influenciado por la alquimia que estipula que “todo es una sola cosa” (p. 46), el joven aprende a leer el mundo a través de las señales que este le envía. Así, al observar dos halcones volando sobre el Oasis, descifra en esta danza celestial el presagio del inminente ataque de dos soldados enemigos. Así, la narración pone en escena una cierta metafísica que afirma la importancia de ver más allá de lo visible para alcanzar las ideas, los pensamientos y las directrices que el mundo pone a nuestra disposición. Ahora nos toca a nosotros aprender su lenguaje y dejarnos llevar por él.

 

Los sabios han comprendido que este mundo natural no es más que una imagen y una copia del Paraíso. El mero hecho de que este mundo exista es la garantía de que existe un mundo más perfecto que él. Dios lo creó para que, a través de las cosas visibles, los hombres pudieran comprender Sus enseñanzas espirituales y las maravillas de Su sabiduría

p. 172

 

Descifrar nuestro mundo consiste sobre todo en leer entre líneas y ver lo invisible, ya que el lenguaje de los signos siempre está dispuesto a “mostrar lo que los ojos no pueden ver”. (p. 169) Por lo tanto, como Santiago comprende a lo largo de la historia, el conocimiento del mundo se construye a través de cosas tan simples como la atención a los cristales, la confianza en nuestra intuición, el respeto por el peligro natural y, por supuesto, los sueños. Es gracias a los sueños que logra alcanzar el alma del universo, y el pastor solo puede entrar en contacto con ella si también cultiva su propia alma. Hay que atreverse a soñar para acceder a los misterios que nos rodean.

 

Para saber más sobre la alquimia

 

En su obra teórica Forgerons et alchimistes (Herreros y alquimistas), el historiador de las religiones Mircea Eliade estudia el carácter sagrado de los minerales que, trabajados por alquimistas y herreros, revelan el significado oculto del cosmos. En Harry Potter y la piedra filosofal, la piedra filosofal —la máxima realización de todo alquimista— resulta ser el motor narrativo del libro al permitir la resurrección del antagonista de la serie. Por último, la poética de Baudelaire retoma el principio de la alquimia al ver en lo impuro y lo feo una posibilidad de belleza que se basa en la complementariedad. Así lo expresa uno de sus versos más famosos en La alquimia del dolor: “Porque de cada cosa he extraído la quintaesencia / Tú me has dado tu barro y yo lo he convertido en oro”.

 

ACERCA DE SOPHIE ARCHAMBAULT

Candidata al doctorado en estudios literarios por l’UQAM, Sophie lee y escribe para entender mejor al ser humano, la sociedad, pero sobre todo al mundo en el que vive. Noctámbula, sus lecturas nocturnas sobre la espiritualidad y los fenómenos religiosos han acrecentado su interés por el concepto de lo sagrado. Amante de la naturaleza y sus peligrosas bellezas, la mitología, la historia del arte y todo lo que requiere creatividad, Sophie gusta de encontrarse a sí misma a través de estas pasiones para luego abrirse al mundo que la rodea.

 

Las opiniones expresadas en los textos son de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de la Fundación Padre-Menard. Todos los textos publicados están protegidos por derechos de autor.

 

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