CORAZÓN EN ACCION

Agua potable para Santo Domingo Alto

photo Miriam Castro

Par Miriam Castro

CORAZÓN EN ACCION

21 enero 2026

Niños y adultos posan alegremente en las

dunas del pueblo. Foto de Alas de Esperanza.

En agosto del 2025, tuve el privilegio de unirme al equipo de Alas de Esperanza (Les Ailes de l’Espérance) para conocer a las poblaciones que viven en la costa pacífica de Perú, en las áridas regiones de Lima y La Libertad.

Entre los diferentes pueblos visitados se encuentran Río Seco y la comunidad vecina de Santo Domingo Alto. En esta última, las habitantes expresaron la necesidad de ampliar la red de agua potable, debido al rápido crecimiento de la población. El acceso al agua es un factor determinante para el desarrollo local y la calidad de vida de las poblaciones rurales: anima a los jóvenes a quedarse en su pueblo y fundar allí una familia.

El compromiso de Alas de Esperanza con las comunidades a las que presta servicio no termina una vez instalado el sistema de agua. Al contrario, la organización realiza visitas anuales para asegurarse de que el comité del agua garantiza un buen mantenimiento de las instalaciones, que está bien formado para hacerlas funcionar y que administra correctamente las cuotas mensuales de los miembros para mantener funcionando el servicio de agua.

 

Reconstrucción tras la tragedia

 

En 2006, se construyó un sistema de agua potable por gravedad para abastecer al pueblo de Santo Domingo, situado en el valle de Supe. Aunque sigue funcionando hoy en día, este sistema se vio gravemente afectado en 2017, cuando las fuertes lluvias provocadas por el fenómeno de El Niño en los Andes provocaron inundaciones que devastaron el valle, destruyendo todo a su paso.

Ante esta situación, algunas familias decidieron reconstruir sus modestas viviendas, asumiendo el riesgo de que se produjeran nuevas inundaciones. Otras optaron por reubicarse en la ladera arenosa de la montaña, instalándose en terrenos vírgenes donde había que construirlo todo. Al año siguiente, se instalaron tuberías desde el embalse de Santo Domingo hasta la entrada del nuevo pueblo, que tomó el nombre de Santo Domingo Alto. Posteriormente, se construyeron una cisterna, un depósito de agua y un sistema de bombeo con energía solar, lo que reforzó la autonomía y la seguridad hídrica de la comunidad.

Sin embargo, año tras año, el agua se ha ido racionando cada vez más para los habitantes de este nuevo pueblo, mientras que la población de ambas comunidades no deja de crecer. En este contexto, los habitantes de Santo Domingo Alto se han movilizado para encontrar una nueva fuente de abastecimiento de agua.

En 2021, se identificó una fuente de agua en el sector Las Mercedes. Desde entonces, la comunidad ha obtenido la autorización oficial del municipio de Supe para utilizar un terreno situado en ese lugar con el fin de extraer agua. El ingeniero de Alas de Esperanza, Nicanor Vidalón, ha confirmado que el manto acuífero de la zona es poco profundo y contiene una importante reserva de agua dulce. Esta ya abastece en parte a Supe, Río Seco y otros pueblos de la región.

 

Resultados esperados

 

Ya se ha formado y elegido un comité de agua potable, encargado de coordinar la ejecución del proyecto y garantizar el mantenimiento del futuro sistema de abastecimiento. Este comité también tiene la responsabilidad de sensibilizar a los miembros de la aldea, formándolos en la gestión comunitaria y promoviendo un uso responsable del agua, cuestiones especialmente importantes en el contexto actual del cambio climático. Para facilitar la gestión y evitar abusos, se instalarán contadores de agua en cada hogar, lo que permitirá a cada uno pagar en función de su consumo real.

 

En general, los habitantes de estos pueblos viven con un cierto sentimiento de fatalidad. Por lo tanto, es fundamental ayudarles a tomar conciencia de sus capacidades, sus fortalezas y su valor, y hacerles comprender que, trabajando juntos, pueden cambiar realmente su entorno. Sin este cambio de mentalidad, consideramos que habremos fracasado.

André Franche, director general de

Alas de Esperanza

Este proyecto permitirá que 130 familias dispongan de agua potable directamente en sus hogares, lo que contribuirá de manera significativa a mejorar la salud tanto de los niños como de los adultos. El presupuesto total provisional, que asciende a 100 mil dólares canadienses, será financiado en un 30 % por la comunidad, principalmente en forma de mano de obra no cualificada. La Fundación Padre Ménard asumirá el 25 % de los costes. El inicio de las obras está previsto para febrero de 2026, con una duración estimada de cuatro a cinco meses.

Queridos benefactores, tengan en cuenta que el acceso regular a agua potable proporcionará a esta comunidad unas condiciones de vida dignas y saludables. ¡Muchas gracias por su valioso apoyo!

 

ACERCA DE MIRIAM CASTRO

Apasionada por los viajes y la cultura, Miriam decidió establecerse en Quebec. Graduada en administración filantrópica y gestión de proyectos en HEC Montreal, y con un máster en comunicación por la UQAM, ocupa desde hace más de trece años el puesto de directora general de la Fundación Père-Ménard. Cuando no está corriendo para meditar en movimiento, le gusta leer, ver películas y series o compartir una buena comida con la gente que ama.

 

Las opiniones expresadas en los textos son de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de la Fundación Padre-Menard. Todos los textos publicados están protegidos por derechos de autor.

 

 

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