Foto de Laurence Gagnon
En el mes de María, un tiempo especial de reflexión y oración, rendiremos homenaje a las mujeres que aparecen en este libro. A lo largo de las conversaciones, mujeres con trayectorias muy diferentes comparten sus testimonios de luchas individuales y colectivas, así como su deseo de transmitir el saber femenino y los logros del feminismo, pero también su curiosidad y esperanza ante estas jóvenes que se atreven a alzar la voz y a mantenerse firmes hoy en día
À nos filles (A nuestras hijas), publicado en 2022, se compone de una serie de entrevistas realizadas por Michèle Plomer, escritora, y Justine Latour, fotógrafa, a mujeres que provienen de diversos ámbitos profesionales, sociales, generacionales y culturales. Su objetivo es conocer sus trayectorias, sus retos y sus conocimientos. A través de estas páginas se alzan las voces de Manon Barbeau, Yvette Bonny, Marie-Claire Blais, Brigitte Haetjens, Yasmina Chouakri, Denise Desautels, Marion Wagschal, Jeanne Lemire, Nicole Brossard, Joséphine Bacon, Marjorie Villefranche y Paule Baillargeon.
El saber femenino, un legado
Michèle Plomer describe el saber femenino como una “delicada mezcla de inteligencia, intuición, experiencia y sentido común” (p. 8). Todas las personas entrevistadas para este libro buscan, a su manera, transmitir a las mujeres más jóvenes algo que se corresponda con alguna de estas categorías, a veces incluso con todas ellas.
La transmisión es el ámbito de Joséphine Bacon, de la nación innu, donde la transmisión se realiza oralmente, de los mayores a los más jóvenes, desde hace milenios. Se trata, de hecho, de preservar la memoria de quienes nos precedieron, sus conocimientos, sus logros, sus experiencias: “nuestra memoria es un tesoro” (Michèle Plomer, p. 253).
Lo mismo ocurre con la memoria feminista, la de las luchas ya ganadas, pero sobre todo la de aquellas que aún quedan por ganar. Si la doctora Yvette Bonny, quien realizó el primer trasplante de médula ósea en un niño en Quebec, constata que en su juventud nunca la tomaban en serio debido a su género y el color de su piel, esto sigue siendo así hoy en día: “La mujer, aunque esté repleta de títulos, debe demostrar su valía” (p. 50). Así, a pesar de los logros, aún queda trabajo por hacer.
Las mujeres entrevistadas advierten, por tanto, contra los retrocesos del feminismo, pero proponen formas de seguir avanzando: para Yvette Bonny, se trata de ir siempre al fondo de las cosas, de analizar las situaciones, de plantear las preguntas adecuadas; para Marie-Claire Blais, se trata de asegurar la autonomía, de tomar las propias decisiones según los propios deseos y necesidades; para Nicole Brossard, los jóvenes también tienen el deber de la memoria: recordar las luchas pasadas y transmitir, a su vez, sus logros.
El futuro, ámbito de las mujeres
Al igual que ustedes, creo que nuestras jóvenes tienen mucha fuerza y que debemos ayudarlas a conservarla. Los adultos y los gobernantes no deben ser quienes apaguen ese entusiasmo.
Marie-Claire Blais, p. 77-78
Las mujeres con las que nos reunimos para escribir este libro comparten sentimientos similares ante la nueva generación: curiosidad, ante lo que les espera y la forma en que reaccionarán ante los desafíos del futuro; esperanza, ante el espíritu luchador que habita en algunas de ellas; ternura, en la medida en que ven en la juventud algo de sí mismas.
Lo que más admiran es la vitalidad de las jóvenes, su audacia y su disposición a alzar la voz. “Creo que expresarse es propio de la juventud y que es beneficioso para la sociedad” (p. 187), afirma Marion Wagschal, pintora y profesora de la Universidad de Concordia. Marie-Claire Blais, por su parte, está convencida de que son las jóvenes las que están mejor preparadas para salvar el mundo: desempeñan múltiples roles —madre, mujer profesional, esposa— y se entregan por completo a cada uno de ellos, por lo que son capaces de tomar las riendas de nuestro destino a todos.
Yvette Bonny, por su parte, cree que es importante aprender de las generaciones jóvenes, que la transmisión no es solo en un sentido; son las mujeres jóvenes quienes le han enseñado a tomar las cosas con calma, a cansarse menos. De hecho, las mujeres jóvenes ya llevan en su interior un conocimiento que vale la pena compartir.
Las jóvenes inmigrantes, indígenas, negras, morenas… en fin, las jóvenes deben darse cuenta de que, debido a su historia personal, cuentan con una experiencia única. Es más que experiencia, es verdaderamente un conocimiento especializado.
Marion Wagschal, p. 184
Aunque todas tienen trayectorias muy diferentes, las mujeres con las que se reunió Michèle Plomer en el marco de À nos filles (A nuestras hijas) coinciden en varios puntos: el feminismo ha impulsado en gran medida la causa de las mujeres y la igualdad de género, y es necesario transmitir estos logros, estos conocimientos y estas experiencias a las mujeres más jóvenes; además, las jóvenes ya están preparadas para afrontar el futuro y son portadoras de esperanza para su generación, y las de más edad harían bien en aprender de ellas también.
La transmisión de valores, conocimientos y luchas se da, de hecho, en ambos sentidos: al igual que en este libro, las generaciones de mujeres comparten sus experiencias a través del diálogo.
ACERCA DE LAURENCE GAGNON
A Laurence siempre le ha apasionado la literatura. Maestra en lengua y literatura francesas por la Universidad McGill, le interesa lo que los textos literarios pueden decir sobre el ser humano y su relación con el mundo. Curiosa por naturaleza, Laurence disfruta aprendiendo sobre diferentes culturas, su modo de ver la espiritualidad y sus relaciones con la comunidad. Sus pasatiempos van desde caminar por el bosque hasta el cine japonés, la literatura de las Primeras Naciones y la música clásica.
Las opiniones expresadas en los textos son de los autores. No pretenden reflejar las opiniones de la Fundación Padre-Menard. Todos los textos publicados están protegidos por derechos de autor.



